La viruela aviar es una enfermedad viral común en avicultura comercial, siendo económicamente importante en lotes comerciales de pollos, gallinas, pavos y codornices. Más de 200 especies de aves, independiente de la edad y la raza, son susceptibles a la infeccion. El virus causante de la enfermedad (poxvirus aviar) es altamente resistente y ocasiona hiperplasia celular en los tejidos afectados. La transmisión del virus en lotes infectados es lenta. La transmisión horizontal se presenta a través de picaduras de mosquitos y pulgas, y de lesiones en la piel. En pavas reproductoras, una forma importante de transmisión del virus es a través del personal a cargo de la inseminación artificial.

La viruela aviar es una enfermedad fácilmente reconocible en sus dos presentaciones clínicas. En su forma cutánea o viruela seca se observan lesiones nodulares típicas en la cresta, barbillas, parpados (aves incapaces de localizar el agua y el alimento), patas y otras areas desprovistas de plumas, tales como la cloaca y el oviducto. La presencia de lesiones nodulares en los orificios nasales y conjuntiva pueden ocasionar descarga nasal y ceguera, respectivamente. En su forma difterica o viruela húmeda se observan lesiones nodulares blanco-amarillentas en las membranas mucosas de la boca, lengua, laringe, tráquea y esófago, las cuales producen inapetencia y dificultad respiratoria. Además de las lesiones nodulares características, se puede observar pérdida de peso, bajas en postura y mortalidad en aves afectadas. La enfermedad en canarios y en codornices se caracteriza por una mortalidad elevada, la cual puede llegar a alcanzar el 100% de las aves afectadas.

El virus de viruela es un virus cutáneo y por tanto las vacunas deben ser administradas por vía dérmica bien sea por el método de la membrana alar o por aplicación folicular. La vacunación contra la viruela aviar se puede evaluar mediante la revisión de la presencia de nódulos en el pliegue del ala alrededor de una semana después de la vacunación.

Un brote de viruela aviar se propaga en forma relativamente lenta dentro de una caseta de aves. Por lo tanto, las vacunas contra viruela aviar se pueden administrar tan pronto como se detecta el brote, pero no cuando las aves han iniciado su ciclo de postura. Si se realiza una vacunación para contrarrestar un brote que ya ha comenzado, debe iniciarse en el extremo opuesto de la caseta en el cual se han observado las primeras aves afectadas, con el fin de darle a las aves el mayor tiempo posible para que desarrollen una inmunidad protectiva contra la enfermedad.