Salmonella es un microorganismo ubicuo encontrado comúnmente en el tracto digestivo de una variedad de animales, incluyendo mamíferos (especialmente roedores), aves e insectos. Salmonella se multiplica por fisión binaria y puede sobrevivir y multiplicarse en el ambiente, fuera de un hospedador. Este crecimiento bacteriano ayudado con las condiciones ideales de temperatura puede tomar proporciones alarmantes, alcanzando recuentos bacteriales tan altos que pueden causar síntomas en un hospedador infectado.

Las serovariantes enteritidis y typhimurium de Salmonella enterica enterica, aunque raramente parecen causar enfermedad en aves, son unos de los serotipos de Salmonella asociados más comúnmente con casos humanos. Otra característica de estas cepas es la capacidad de persistir “silenciosamente” en el hospedador, el cual portará los microorganismos en sus órganos hasta que una condición de estrés reactive su multiplicación y diseminación. Salmonella puede persistir en los órganos de las gallinas y ser eliminada en los huevos.

Las enfermedades humanas causadas por salmonella están usualmente asociadas con la ingestión de alimentos o bebidas contaminados con este microorganismo y pueden ser causadas por contaminación de los productos alimenticios debido a mala higiene o por utilización de carne o huevos contaminados con Salmonella.


Salmonella enteritidis y typhimurium son dos de los cuatro serotipos reportados más comúnmente en conexión con casos de intoxicación alimentaria en Estados Unidos y entre los cinco serotipos considerados por la Unión Europea para programas de control en la industria avícola.

Aunque existen las directrices gubernamentales, ha sido más que todo apoyándose en programas independientes y voluntarios de aseguramiento de calidad que la industria avícola ha optimizado con éxito una estrategia compleja para el control de Salmonella, rompiendo la cadena de contaminación entre los animales y el hombre. El concepto total se basa en PREVENCIÓN.