La enfermedad de Newcastle representa una de las enfermedades más devastadoras en avicultura y es causada por un paramixovirus del serotipo 1. Aunque el virus de Newcastle tiene varias aves hospedadoras, es de particular importancia en pollos y pavos de todas las edades.
Las diferentes cepas del virus de la enfermedad de Newcastle pueden ser clasificados de acuerdo con su patogenicidad (velogénico, mesogénico, lentogénico), así como de acuerdo con la preferencia que tienen por ciertos órganos (neumotrópico, neurotrópico, viscerotrópico).
Los signos clínicos de la enfermedad pueden variar desde leves, con pocos síntomas o sin ellos, hasta infecciones respiratorias, diarrea y posibles síntomas nerviosos. La mortalidad puede incrementarse por infecciones bacterianas secundarias. En su forma más severa la enfermedad de Newcastle se caracteriza por un curso muy corto y agudo con muerte súbita, mortalidad hasta del 100% y diseminación rápida a otras parvadas en el área. En reproductoras y ponedoras la enfermedad puede producir caída de producción de huevo y disminución de la calidad de la cáscara o de la albúmina, lo cual trae como consecuencia pérdidas económicas serias.

- Proventriculitis hemorrágica

- Tráquea hemorrágica
Tanto la inmunidad humoral como la epitelial juegan un papel importante en la respuesta inmune contra Newcastle. La infección con el virus de Newcastle por lo general resulta en replicación del mismo a la cual le sigue una respuesta sistémica con producción de anticuerpos circulantes específicos (inmunidad humoral). Hay una buena correlación entre los títulos y el nivel de protección: entre más alto el título, más completa la protección.
La vacunación con vacunas contra Newcastle bien sean vivas o inactivadas o las dos induce protección contra la enfermedad.
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