La encefalomielitis aviar es una infección viral del sistema nervioso central y de los órganos internos que puede afectar a pollos, gallinas, pavos, faisanes y codornices. La encefalomielitis aviar es producida por un picornavirus (virus ARN pequeño y sin envoltura) resistente al medio ambiente.
La enfermedad es de distribución mundial, siendo prevalente en granjas de edades múltiples. Las diferentes cepas del virus pertenecen a un mismo serotipo, sin embargo, existen diferencias en el grado de patogenicidad entre las cepas de campo y las cepas adaptadas a embrión de pollo. Las cepas de campo se caracterizan por su enterotropismo, infectividad por vía oral y excreción a través de las heces.

En reproductoras de engorde infectadas a una edad adulta, no se manifiestan los signos clínicos neurológicos de la enfermedad. Sin embargo, se pueden observar bajas de postura (de hasta un 10% a un 15%) y una reducción en el número de nacimientos (de hasta un 5%). Durante la fase aguda de la infección, la cual puede tomar hasta un mes, el virus de la encefalomielitis aviar se transmite de forma intermitente a través de los huevos. Dicha transmisión vertical ocasiona una disminución en el porcentaje de nacimientos y la presencia de un gran número de pollitos con signos clínicos nerviosos.  Los pollitos infectados verticalmente excretan el virus en el medio ambiente, lo cual contribuye a la transmisión horizontal del virus a pollitos no infectados. El desarrollo de una respuesta inmune en reproductoras, alrededor de 4 semanas depués de la infección, interrumpe la transmisión vertical del virus a la progenie.

En pollitos infectados verticalmente, los signos clínicos de la encefalomielitis aviar se observan principalmente entre la primera y la tercera semana de vida. Entre los signos clínicos encontramos diarrea, ataxia, parálisis y especialmente los signos neurológicos típicos (tremor epidémico), los cuales se agravan cuando las aves se encuentran en estado de agitación. Los lotes afectados pueden presentar una morbilidad de hasta un 40% a un 60%, alcanzando mortalidades del 25% al 50%. Algunas pocas aves se pueden recuper completamente de la enfermedad, sin embargo, presentaran retardo en el crecimiento y una reducción en la producción de huevos.

En pollonas de levante (6-16 semanas de edad), las infecciones por encefalomielitis aviar cursan por lo general sin la presencia de signos clínicos. Sin embargo, en ponedoras comerciales infectadas a edades adultas, se observa una baja considerable en la postura. Al igual que en las reproductoras de engorde, las reproductoras de lineas de postura infectadas durante el ciclo de producción presentarán una baja en la postura y la transmisión vertical del virus a la progenie, con la presencia de mortalidad embrionaria y pollitos con manifestaciones nerviosas entre la primera y tercera semanas de vida.

El control de la encefalomielitis aviar radica en la vacunación de ponedoras comerciales y reproductoras tanto de líneas de engorde como de postura antes del inicio del ciclo de producción. Una vacunacion adecuada protege a las aves contra las bajas de postura y previene la transmisión vertical del virus a la progenie. Las cepas vacunales excesivamente adaptadas a embrión de pollo tienden a replicarse en el tejido nervioso, pudiendo ocasionar signos clínicos de la enfermedad en algunas aves. Por lo tanto, durante la fabricación de vacunas vivas contra la encefalomielitis aviar es fundamental el mantener un equilibrio en el grado de adaptación de las cepas vacunales a embrión de pollo con el fin de preservar características importantes de las cepas de campo, tales como su enterotropismo, infectividad por vía oral y excreción a través de las heces.

Vacunas contra EA: