Las infecciones causadas por Haemophilus paragallinarum (ahora denominado Avibacterium paragallinarum) o coriza infecciosa en aves pueden causar pérdidas económicas en las operaciones avícolas en el mundo entero. Coriza es una enfermedad respiratoria muy contagiosa, caracterizada por conjuntivitis espumosa, sinusitis, descarga nasal, depresión y letargo. Las parvadas afectadas que están en el periodo de postura pueden sufrir una disminución de 5% a 10% en la producción de huevos y en algunos casos hasta del 40% al 100% (pérdida total).

En pollos de engorde la infección puede causar:

  • Aerosaculitis que causa decomisos en la planta de sacrificio
  • Asociación con y oportunidad para bronquitis infecciosa y E. coli
  • Celulitis fibrinopurulenta en la cabeza y la barbilla

Esta enfermedad puede afectar particularmente a las operaciones de aves de engorde en las cuales las aves se dejan hasta una edad mayor, como las aves nativas en los países asiáticos.

Las aves enfermas pueden ser tratadas con antibióticos lo cual debe hacer que los niveles de producción vuelvan a su nivel normal. Sin embargo, los antibióticos no eliminarán las aves portadoras las cuales alojan la bacteria y pueden diseminarla nuevamente cuando se encuentren en condiciones particulares de estrés.
Los programas de vacunación contra coriza infecciosa no evitan que las aves se infecten, pero aminoran los signos de la enfermedad y reducen en buena proporción la eliminación y diseminación de la bacteria.

Los programas de vacunación para ponedoras y reproductoras por lo general consisten en un régimen de dos dosis. La primera vacunación, entre las 6 y 8 semanas de edad (algunas veces inclusive a las 4 semanas) protege a las pollitas contra coriza en las instalaciones de recría, pero su función principal es servir como primovacunación para la segunda vacunación, 6 a 8 semanas más tarde.

Vacunas contra Coriza: